domingo, 23 de agosto de 2026

ODISEO Y PALAMEDES

 

Tapiz flamenco con pintura atribuida a Michiel Coxcie (1499–1592),
que representa el episodio en que Palamedes descubre el fingimiento de Odiseo,
fabricado por el maestro tejedor bruselense Niclaes Hellinck.

EN DETRIMENTO DEL HÉROE

El enfrentamiento entre Odiseo (Ulises) y Palamedes, héroes míticos, fue omitido por Homero, que ni siquiera menciona a Palamedes, porque el legendario poeta construyó la figura de Odiseo como paradigma de prudencia e ingenio práctico y el comportamiento rencoroso y vengativo de su protagonista con Palamedes desacreditaba al héroe.

En efecto, Ulises fue culpable de la muerte cruel de Palamedes, varón honrado, que provocó mediante engaños y falsos testimonios. Sucedió que cuando los caudillos aqueos reclutaban tropas y oficiales para ir contra Troya, Odiseo quería evitar su enrolamiento. Por los motivos que fuesen, recién casado con Penélope, señor de Ítaca, con un nene de corta edad, no quería ir a la guerra, entre otros motivos porque le habían pronosticado que tardaría veinte años en volver a su tierra y que volvería sin recursos, como así sucedió.

Por eso fingió locura, puso a un caballo y a un buey bajo el mismo yugo y se dispuso a arar su tierra echando en ella sal en lugar de simientes. Palamedes se olió la simulación y para poner a prueba al farsante tomó al pequeño Telémaco aún bebé y lo situó delante del arado de Ulises y este, naturalmente, desvió el arado y evitó aplastar a su hijo, revelando con ello el fingimiento y viéndose obligado a tomar parte en la expedición contra Troya.

A todo esto, Palamedes no era un cualquiera, como hijo de Nauplio, rey de Eubea, descendía del dios Poseidón y había recibido con su naturaleza semidivina una agudeza mental inigualable, que le permitió inventar un montón de cosas útiles: dos letras griegas que añadió al alfabeto fenicio regalado por Cadmo, el disco de las competiciones atléticas, los dados y algo parecido al ajedrez. Filóstrato le adjudica la balanza, además de sistemas de medición y de señales luminosas para comunicarse en la distancia.

Odiseo jamás le perdonó a Palamedes que arruinara su estratagema y cuando pudo se vengó. Tal sucedió durante el asedio a Troya. Redactó una carta falsa en la que Príamo, rey de la ciudad sitiada, felicitaba a Palamedes por su labor traicionera a cambio de una fortuna en oro. Enterró una bolsa con el preciado metal bajo la tienda de Palamedes e hizo valer estas falsas pruebas contra él. Incapaz de probar su inocencia, Palamedes fue condenado por alta traición y ejecutado por el ejército aqueo, probablemente lapidado. Filóstrato mete a Agamenón en la conspiración contra el inocente Palamedes.

La perversa vileza de Odiseo fue olvidada por Homero pero recordada en distintas fuentes post-homéricas, en tragedias, por los profesores sofistas y por los mitógrafos tardíos. Gorgias de Leontini, gran maestro de retórica al que Platón dedicó uno de sus mejores diálogos, redactó un hipotético discurso en que Palamedes conseguía probar su inocencia ante el consejo militar aqueo desmontando las acusaciones calumniosas de Odiseo, y en el libro trece de sus célebres Metamorfosis, Ovidio pone en boca del mismísimo Odiseo la justificación de la condena de Palamedes, defendiendo cínicamente que la falsa prueba del oro era irrefutable.

REIVINDICACIÓN DE PALAMEDES

En su Defensa de Palamedes, un discurso que recuerda las Apologías de Sócrates escritas por Platón y Jenofonte, Gorgias de Leontini (c. 483- c. 390 a. C.) hace un alarde de técnica suasoria para promover adhesiones en los tribunales. Palamedes se defiende mostrando que para ser traidor hubiera tenido que entrevistarse con los troyanos, ¿en qué lengua?, ¿con qué garantías?, ¿a cambio de qué pagos?, ¿cómo se transportarían dichos pagos?, ¿por qué motivos personales? Todos estos movimientos habrían sido imposibles y, además, el carecía por completo de razones subjetivas para la traición. De que dice la verdad pone como fidedigno testigo su vida pasada que quienes le juzgan conocen. Los hombres obran mal por obtener un provecho, por evitar un castigo, o por demencia. Ninguna de esas causas concurren en él, pues traicionando a Grecia se hubiese traicionado a sí mismo y quedaría por completo deshonrado, y él aprecia mucho más la honra que otros bienes pasajeros. Por otra parte, "no se debe confiar en los que expresan opiniones, sino en los que tienen certeza. La verdad vale más que la opinión". Palamedes reduce a contradicción "la opinión" de Odiseo, pues le ha atribuido a él mismo tanto sabiduría como demencia, lo cual es contradictorio. Por último, Palamedes, benefactor de la Hélade por sus numerosos inventos, insta al tribunal a analizar más los hechos que las palabras.

Escarabeo de cornalina representando a Palamedes mientras inventa un juego

Puede que el enfrentamiento entre Odiseo y Palamedes exprese la oposición y el conflicto irresoluble entre dos tipos de inteligencia, una volcada al éxito práctico y que justifica los medios por los fines, la de Ulises-Odiseo; y otra, más pendiente de la honestidad, razonadora y favorecedora de invenciones brillantes. Es inquietante que la tradición griega nunca condenara de manera uniforme la astucia de Odiseo (mêtis): flexible, cambiante, oblicua, oportunista, adaptable a cualquier circunstancia, que oculta su verdadera intención, favorable a la mentira si mentir necesario para sobrevivir. Al contrario, buena parte de su grandeza heroica reside precisamente en ella, en su habilidad para el disfraz.

La inteligencia de Palamedes es distinta, inventora de recursos útiles y formas de organización. La literatura posterior, y de manera muy especial Filóstrato, lo presentan asociado a la sophía, que consiste fundamentalmente en hacer comprensible el mundo.

Nota bene

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