| Ilustración generada con ayuda de Gemini (IA) |
Una señora mayor dijo un buen día en confianza a su marido:
-- Querido, he leído en una revista que han inventado una píldora para revitalizar tu colita, de la que hace tiempo no sabemos nada... Creo que me gustaría recuperar sensaciones antiguas, ¡como cuando éramos jóvenes!...
El marido aceptó el desafío con la sana intención de complacer a su querida media naranja. Supo por un amigo médico que las farmacéuticas producían ya medicamentos menos peligrosos que el viagra, consiguió las píldoras y se tomó dos. Al poco tiempo, ¡milagro!, el pene del anciano recuperó su pasado vigor y llamó ilusionado a su esposa:
-- Eulalia, Eulalia, ¡ven rápido, esto marcha!
La abuelita acudió solícita, vio el apéndice de su marido enhiesto y eso la excitó. Pero desde que entró en la habitación, la erección del varón fue perdiendo altura y consistencia. El hombre, sereno, no se demudó y, con una elegancia propia de la más acreditada politesse dijo a su querida esposa:
-- Mira, Eulalia, mírala, ¡incluso drogada, ella te ha reconocido!
Nota bene
Traducido y adaptado del libro de Pascal Petiot, Les Toilettes deviennent tendance!, Sand, 2011