martes, 17 de mayo de 2016

GOOGLE POETA


Trabajando con su plataforma Google Brain, Google ha conseguido fabricar un poeta artificial capaz de generar versos tristes y obscuros, a partir de un software que incluye miles de poemas y de novelas románticas.

La idea, por lo visto, es que esta red de neuronas artificiales aprenda a comprender a la humanidad, pero no sólo eso, sino que comience a pensar, hablar y sentir como un ser humano.

domingo, 8 de mayo de 2016

CANCIÓN DEL PRIMER FILÓSOFO


Aldous Huxley es uno de mis autores favoritos. Siempre (quiero decir desde que la leí) me ha parecido un milagro la publicación de Brave New World en 1932. Admirable profecía, cuyo irónico título tomó de un verso de Shakespeare, de La Tempestad, para ser precisos.

Su antología La Filosofía Perenne, compendio cosmopolita de sabiduría espiritual, mística y teológica, ha orientado mi vida en distintas ocasiones. Sus ensayos sobre las drogas: Las puertas de la percepción y Cielo e infierno (1954-1956) son esclarecedores. Otras novelas suyas me han dejado frío, y su poesía (Cátedra ha editado su Poesía completa en cuidada edición bilingüe) no me emociona especialmente. Seguramente no estoy tan familiarizado con el inglés como para comprender su melodía...

miércoles, 23 de marzo de 2016

MONTAIGNE SEXÓLOGO


Como Arcesilao, Michel de Montaigne (1533-1592), que tenía sangre española, fue un escéptico de orden superior. Dudaba de que dudaba. A la frase endilgada a Sócrates "sólo sé que no sé nada", añadía como el académico la duda de si en verdad no sabría nada. 'Que sais-je?' -fue su lema. 

Y es que algo tenía que saber, si no, no nos hubiera regalado sus maravillosos Ensayos, animándonos con ellos a pensar por nosotros mismos, apartándonos de la jerigonza amanerada de los pedantes, sin descabalgar jamás de la admirable y hermosa jaca del sentido común de quienes saben mejor, en lugar de subirnos a las pesadas jorobas de aquellos que saben mucho

viernes, 29 de enero de 2016

La ambición de Paris

Rubens. El juicio de Paris.

El Elogio de Helena del ateniense Isócrates (436-338) quizá sea una réplica al Protágoras platónico. Obra típica del género sofístico, en ella Isócrates defiende su modelo de educación y ofrece un ejemplo de elogio retórico para sus discípulos.

Como todo el mundo sabe, Helena, hija de Zeus y de Leda, reina de Esparta, fue la que le puso los cuernos a Menelao con el príncipe troyano Paris. Por ella se armó “la de Troya”, así que no tenía precisamente buena reputación. Defenderla representaba un tour de force para cualquier orador. Gorgias, maestro de Isócrates, ya había escrito un discurso defendiendo al bellezón, su Encomio de Helena.

Cuando Isócrates cuenta el juicio de Paris expresa una singular opinión sobre el verdadero motivo que llevó al príncipe troyano a elegir el regalo que le prometía Afrodita (el amor de Helena) en el concurso de belleza producido por la manzana de Discordia.

Escribe que Paris no se decidía a elegir a la más bella, ante los cuerpos magníficos de las tres diosas (Hera, Atenea y Afrodita), abrumado por la belleza de las tres. Las diosas lo intentan sobornar con regalos: Hera con el dominio de Asia, Atenea con la segura victoria militar, Afrodita con la convivencia íntima de Helena. Por fin, le obligan a decidir y él escoge a Helena (creo que yo hubiera hecho lo mismo ;-)).

sábado, 16 de enero de 2016

PARUSÍA


El cristiano espera la parusía (παρουσíα, presencia, retorno), o sea la segunda venida de Cristo al final de la historia:

“Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo, 16, 27). “Como el relámpago…, así será también la venida del Hijo del hombre” (Ib. 24, 27).

En la segunda parte de La caverna de Platón y los cuarenta ladrones, Jesús Zamora Bonilla, actual decano de la facultad de filosofía de la UNED, ironiza sobre la parusía: ¿Qué pasaría si Cristo se presentara de nuevo entre nosotros? ¿Cómo sería su parusía? ¿Llegaría sin documentación, o la falsificaría? Esto último parece absurdo si es el verdadero Mesías. Tal vez, presentándose como un inmigrante sin papeles, pronto tendría problemas con la administración y los cuerpos de seguridad del Estado...

miércoles, 30 de diciembre de 2015

PERJUDICA A LOS MALOS


Esopo, por Velazquez
LOS LADRONES Y EL GALLO
(J. Biedma L. versifica 
su traducción de Esopo )

Unos malvados ladrones
A cierta casa s’entraron,
Destriparon los cajones
Mas sólo un gallo encontraron.
Llevándoselo s’escaparon.

Teme tomar matarile
Cuando les suplica el gallo:
“A los hombres soy muy útil
Pues les llamo a sus trabajos,
Permitidme que os despierte.”

Los cacos le contestaron:
“Les desvelas, les avisas,
¡Y nosotros no robamos!
Nos despiertas, nos fastidias
¡Por eso te aniquilamos!”

La fábula nos enseña
que beneficia a honrados
lo que molesta a bellacos.



domingo, 6 de diciembre de 2015

LENGUAS DEL EMPERADOR

No sé quien me contó ni en qué libro encontré la anécdota. Se dice que, cuando el emperador Carlos I terminó por dominar varias lenguas, le preguntaron cuál prefería. El emperador dijo que para hablar con su caballo, empleaba el alemán; para el bel canto, prefería el italiano; para el amor, murmuraba en francés; y para hablar con Dios, usaba el español.

La historiografía cuenta que cuando El 9 de febrero de 1518 las Cortes de Castilla reunidas en Valladolid juraron como rey a Carlos junto con su madre Juana la Loca​ y le concedieron 600 000 ducados le exigieron, entre otras peticiones, tratar con respeto a su madre y aprender el castellano, pues hablaba en germanía hinchado de cultura flamenca.Como dicen los italianos, se non è vero, è ben trovato, o sea que si la anécdota aquella es sólo una leyenda no pierde por ello su valor, pues acertó Salustio cuando dijo de los mitos: esas cosas que no han sucedido son para siempre.

Una vez me esforzé por chapurrear alemán en una taberna muy popular de Viena,  Zwölf Apostelkeller (El sótano de los doce apóstoles), próxima a su fantástica catedral. No debí hacerlo del todo mal porque el camarero supuso que le entendería y me hizo una completa oferta de las viandas que podía pedir para acompañar la imprescindible cerveza. Seguro que quiso ser amable, pero por la horrísona música del idioma, o por sus "rasgos suprasegmentales" -según dicen los lingüístas-, yo pensé que nos estaba echando.