sábado, 20 de diciembre de 2025

LAS SALAMANQUESAS DE HILARIO

 


Hilario Carrucha Henares fue pintor imaginativo y de instantes. Como fino figurante de momentos significativos y sentidos estudió durante años los gestos altamente expresivos, musicales y caligráficos contenidos en pictogramas chinos. Cuando ya conseguía vivir de sus cuadros y creaciones digitales le asaltó, noche tras noche, una pesadilla redundante, recalcitrante, de esas que se repiten como cena tardía y demasiado copiosa. No sabemos por qué, sin ninguna explicación posible ni plausible, soñaba con una pared manchada o mal encalada por la que discurrían salamanquesas a la caza de insectos distraídos, de falenas atraídas por la luz de una lámpara pegada a la pared. Había una puerta en ella de madera pintada en verde que parecía antigua, una puerta con dos jambas y sin llamadores. 

Todo aquello emulaba acertijo fatigoso y enigma rancio, cuya solución parecía ser la puerta que él miraba sin hacerse presente y, por consiguiente, sin poder dirigirse a ella para abrir al menos una de sus piezas, lo que le permitiría saber a donde conducía y si más allá del muro había algo inhóspito o, por el contrario, algo familiar y acogedor.

Algo y alguien dentro del sueño contaba el número de reptiles pegados a la pared. Cinco, diez, quince, trece... Las criaturas se paraban, muy quietas, como adornos inertes o verrugas de piel pétrea y luego se lanzaban a la carrera casi invisibles durante el salto, con la boca abierta sobre las presas. Las tragaban y otra vez permanecían quietas... Aquella escena se repetía en la mente mientras dormía, como un sueño lúcido, sin poderse decidir a despertar ni conseguir llamar a aquella puerta... 

El caso fue que Hilario ya no pudo pintar otra cosa. Dibujó y pintó aquella escena decenas, centenares de veces, con más o menos salamanquesas, la puerta unas veces cerrada y otras abierta, con un fondo obscuro en el que no era posible precisar figura alguna. Nadie se acercaba a aquella puerta. Pudo vender alguno de aquellos cuadros, aunque no decían gran cosa. 



Hilario estaba casado. Los esposos no tenían hijos. ¡Menos mal! La obsesión del pintor con el muro, las salamanquesas y la puerta verde, acabaron convenciendo a su esposa de que su marido no estaba en su cabales. Le sugirió una terapia de choque. Hilario no consintió. Ella --no queremos señalarla con el nombre--, muy comprensiblemente, abandonó a su esposo y solicitó el divorcio, alegando que él no le hacía caso y que no quería curarse, lo cual era incluso peor que estar enfermo. 

Hilario llenó la casa de salamanquesas figuradas. Descuidó su aspecto y su salud. Algunas sobretardes, entre dos luces, los bichos parecían moverse en el muro, correr por las paredes, penetrar el misterio de la puerta verde. Tal vez verían qué pasaba allí, el porqué de aquel sueño recurrente que ahora ya no despertaba la curiosidad de Hilario, sino que mucho peor ampliaba su angustia y ahondaba su ensimismamiento. Repasó su vida y no encontró ningún acontecimiento que explicara la iteración de aquella visión como resultado de algún estrés postraumático. Su vida había sido basante anodina, tranquila. Había sentido la pérdida temprana de la madre; menos, la del padre, que murió nonagenario, después de una larga y dolorosa enfermedad, de modo que su tránsito fue para todos y para él mismo una liberación, un alivio.

Hilario no tenía más que un hermano con el que apenas se relacionaba porque vivía en otro país, con cuatro hijos y haciendo vida aparte. Así que quedó herido y solo, abandonado de sí mismo, rodeado de salamanquesas que saltaban de un cuadro a otro. Sentía el deber acuciante y perfectamente irracional de seguir pintándolas en posiciones distintas y distancias diferentes, con la boca abierta o cerrada, boca arriba o boca abajo. Las sentía hacer un esfuerzo descomunal para escapar de la pared, del cuadro, para visitar la cocina y el dormitorio. No sentía por ellas asco ni miedo, sólo la ansiedad de no poder discernir ya cuáles eran pintadas y cuáles reales.

Hasta que una noche cambió por fin la escena y se vio a sí mismo en ella. Ahora eran dos, el que soñaba y el soñado. Por fín podría atravesar la puerta verde. Pero estaba cerrada y por más que su doble llamó nadie acudió a su llamada. Sin embargo, tres noches después la puerta estaba abierta. Su mujer le esperaba tras ella con los brazos abiertos, pero no era ella, sino su fantasma. Y pronto, aquel espectro mudó sus rasgos. Ya no eran femeninos sino masculinos, los de un señor de muchos años, de piel apergaminada y hendida en un profundo laberinto de arrugas como campo recién labrado. En aquel rostro grande brillaban dos puntos de luz en dos ojos murinos, ratoniles. De sus orejas enormes y despegadas como alas de murciélago le sobresalían sendas escobillas de cerdas hirsutas. Su expresión, no obstante, parecía apacible...

<< -- Soy una torre en ruinas --dijo el anciano con una expresión impenetrable más propia de un saurio, como lamentándose--. Hablo para oírme y saberme vivo. Te contaré, hijo, que aunque fui siempre feo y retraído, también tuve mis veinte años y  me enamoré y en mis requiebros tuve con las chicas relativo éxito. Gané mucho dinero gracias a mi constancia en los estudios de petrología y en mi destreza trabajando y montando piedras preciosas. Todavía no sé bien por qué motivo quise que cuanto gané cupiera en una mano, así que invertí mis ahorros en un diamante tremendo, un piedra que contenía boro, azul grisácea, rarísima. Una mañana caí en la imprudencia de ponerla en el alfeizar de mi ventana para que le diera el sol y brillase en toda su plenitud de singular joya labrada... Y, ay, créetelo, ¡una urraca ladrona se la llevó en el pico! No pude saber ni adonde se la llevó ni en qué lugar reposa mi patrimonio. 

>> Desde entonces me hice malhablado y me di a la bebida y al póker virtual. Compré un catalejo por ver si veía a la urraca enemiga, luego un telescopio. De la bebida y de la ruina total me salvó la pasión creciente por observar las estrellas y por mirar lo que pasaba en la calle. Creí descubrir treinta y dos cuerpos astrales que se movían conformes a las reglas del ajedrez. Desarrollé entonces una teoría según la cual la historia del universo es una partida de ajedrez que juegan los dioses. El día que uno dé jaque mate al otro se acabará el mundo... 



>> Especulaciones fantásticas a parte, comprendí lo fácil que resulta concebir lo infinito y lo divino mirando lo pequeño cotidiano y lo sideral grandísimo. Me percaté de que la gente no es feliz porque se echa al hombro una carga desproporcionada. Los veía portando gatos y perros en sus espaldas, otros andaban con serpientes enroscadas al cuerpo, o con monos excarvándoles en las cabelleras, con cajas de platos hondos, con tesoros pesadísimos y carteras repletas de papeles, con cigüeñas muertas colgadas de la cintura, con piedras de molino... Debes pintar eso, Hilario, olvídate de las salamanquesas, pinta a los humanes con sus cargas diversas. Los humanes quieren ser buenos, pero no lo consiguen; los humanes quieren a veces ser diablos, pero tampoco lo logran. Incluso el mal niega a los humanes mortales. Todos aspiran a hacer de sí una obra que les exceda en belleza o en fealdad.

>> Los hay que hacen de su fracaso una leyenda. En la obsesión de tus dragoncitos se cifra el genio trágico, tus bichos reptantes son tu Piedra de Sísifo, también él hablaba de su pesada carga con una pizca de orgullo, sin ella, ni su nombre hubiese sido recordado, sin ella sería uno más, simple ceniza, un ente anónimo sin historia. O sea, que los objetos que llevamos adosados al cuerpo son como tus salamanquesas, si por un lado pesan, por otro gratifican; lastiman, pero dan que hablar. No creas que serías más feliz si marchases sin peso y a tus anchas. 

>> Vivimos menos que la ostra de agua dulce y algo más que el búho, según cuentan quienes miden estas contingencias... Nuestra vida no dura más que un parpadeo del inhumano ojo divino. No te digo más: ¡que tu humildad brille sin luz entre fulgores, como arandela de latón en el cofre del avaro! Nunca sucumbas, Hilario, hijo mío, a los espejismos de la felicidad >>.



Hilario Carrucha Henares tomó nota. Curó de su obsesión. Comenzó a pintar humanes que llevaban en sus hombros cargas diversas. Consiguió interesar a una importante representante de artistas plásticos. Pronto expuso en las mejores galerías y vendió caros sus cuadros de imaginaciones y de instantes significativos. Sus figuras estaban contagiadas por la belleza de las caligrafías orientales, no sólo de la china, también de la árabe. Rehabilitado y con cierta fama de pintor original y artista gráfico de renombre, buscó a su ex, pero se había casado con otro. No obstante, consiguió que volviesen a ser amigos.




miércoles, 3 de diciembre de 2025

ESPÍRITUS VENTOSOS

 


No fue un viejo meón y desdentado, sino un profeta en activo, obscuro de piel pero diáfano de pensamiento, Thierno Da Costa, natural de la antigua Guinea portuguesa, quien nos contó que muchos vientos que recorren el mundo llevan dimes y diretes, murmuraciones y quejas, ayes y alaridos de parto, pero que hay un aire confundido con el abrego que viene de Occidente, y de las humedades del océano Atlántico, y roba recuerdos. 

Tú andas pensando en algo que viviste, malo o bueno, y llega esta brisa ladrona y se lleva tu remembranza, Dios sabe a dónde. Sucede que no todos estos recuerdos se pierden en la orilla del Olvido, que es donde el viento ladrón allá en los perfiles rocosos del Oriente rompe sus olas en rachas volátiles, sino que algunos recuerdos se le escurren de la corriente principal y van a parar a otros lugares y fastidian gentes. 

En efecto, viene ocurriendo que quien se cruza por casualidad con este ramal del viento descuidero recuerda de repente hechos extraños y vivencias que no han sido suyas ni de su personal pasado, pero que con facilidad atribuye a una vida anterior. A mí me pasó en un tren, cerca de Siena, que al asomarme a la ventana del pasillo creí haber descansado antes, mucho antes, bajo aquellos pinos de copa redonda de la Toscana italiana, mientras fumaba uno de aquellos cigarros puros que se tuercen como macarrones gordos y obscenos. 

Quienes chocan al azar con estos recuerdos ajenos podrá darse que enloquezcan o se conviertan de repente en otros, mejor o peor persona, porque los recuerdos pesan mucho en quienes somos. Thierno conocía aldeas montaraces especialmente afligidas por los despojos de ese viento infame y ratero. A veces trinca tantos recuerdos y tan de golpe que la víctima queda lela sin culpa y sin remedio. O, desprendida de sí misma, busca una rama fuerte y se ahorca en ella por sentirse absolutamente vaciada por dentro.

Estos aires bandidos afanan los recuerdos que uno está pensando y por eso Da Costa recomienda no pensar durante los días de mucho viento... Pero no pensar en algo es muy difícil, si no imposible --ya lo dijo el sabio de Elea--, aunque algunos creen conseguirlo desmeditando.

Nosotros tenemos otra doctrina que explica estas atrocidades. Una doctrina que tal vez no contradiga la de Thierno, porque la complementa. Y es que cuando Lucifer y los suyos pecaron de soberbia no todos los ángeles díscolos cayeron a abismos siniestros donde purgan su pena --penar es el más verdadero infierno--, ya que los menos malvados quedaron en tierra y en el aire. Gaudencio Merula y Pselio lo explican cuando distinguen seis clases de demonios diferentes, los que mueven el aire ocupan una región intermedia y son los que a veces, fuera de la natural operación de la naturaleza, mueven huracanes y tornados, vientos con mayor furia de la acostumbrada. Son espíritus que fatigan almas por su deseo intensísimo de comunicar penas, y a los que no entendemos por mucho que ellos se empeñen y nosotros los queramos comprender.

Se cuenta que en Benavides, hace muchos años, uno de esos espíritus atormentados se llevó en un torbellino violento o tolvanera recísima a un hombre malhablado, el cual, más tarde, apareció a muchos metros de donde le hubo cogido y levantado el torbellino, y allí yacía con los huesos todos molidos y muerto. Al cadáver le faltaba la lengua y el hombre había sido gran blasfemador, por lo que se creyó que el demonio del torbellino había sido enviado como verdugo de oficio y que en su obra había contado con permisión divina. Esto lo contó Antonio de Torquemada en su Jardín de flores curiosas con gran aviso y testimonio de autoridades.

¡Dios nos libre de aires salteadores y de ventoleras contumaces!

viernes, 28 de noviembre de 2025

EL SABIO ESCITA

 


FÁBULA DEL TOPO Y EL RATÓN

Dondindac el Escita construyó un magnífico cenador en su jardín. Disfrutaba con el buen tiempo tomando infusiones y pastelitos con su esposa y amigos bajo aquella linda estructura, o leyendo en fértil soledad...

Una tarde, cuando ya el sol se despedía del mundo, oyó a un topo que le decía a un ratón: "Mira esta magnífica construcción, seguro que habrá sido un topo poderoso quien la ha mandado construir y otro topo, más ingenioso que el primero, quien la ha diseñado". 

"Te equivocas --replicó el ratón--, seguramente fueron dos superratones, geniales promotor y arquitecto, los responsables de este magnífico cenador".

***

CUESTIONES BIZANTINAS Y LECCIÓN DE DONDINDAC

Esta del topo y el ratón fue fábula que contó Dondindac el Escita, cuando conversaba al pie del Cáucaso con un famoso teólogo Señor de Constantinopla, el cual pretendía humillarle, tildándolo de "bárbaro" por no poder responder a ciertas capciosas preguntas sobre el Ser Supremo, cuestiones bizantinas como estas: 

-- Si Dios puede hacer que lo que ha sido no haya sido y que un bastón no tenga dos extremos;
-- Si Dios está en un sitio determinado o fuera de todo lugar o en todo lugar; 
-- Si creía que la materia pudiera ser eterna;
-- Si Dios es corporal o espiritual.

El "bárbaro escita" contó al Logómaco lectoral y Gran Señor constantinopolitano que él se conformaba con dar gracias al Ser Supremo por los bienes que disfrutaba, guardándose bien de pedirle nada, puesto que Dios sabe mejor que nosotros lo que nos hace falta y, además, se expondría a rogar por que hiciese buen tiempo cuando el vecino pedía lluvias... 

Dondindac pensaba que Dios le había dado la noción de la justicia, y con eso le bastaba. "¿Para qué le serviría saber si Dios es corporal o espiritual?" --se preguntaba--: "¿Sería por ello más justo, sería mejor marido, mejor padre, mejor patrón, mejor ciudadano?". 

Y añadió: "Una vez vi, uno de vuestros templos..., ¿por qué pintais a Dios con una barba grande?". 

El teólogo bizantino no supo en seguida qué contestar...

Desde que oyó la conversación del topo y el ratón, el sabio escita resolvió no disputar jamás. 

martes, 18 de noviembre de 2025

NOTICIAS DE HACHE

 


Procedentes de una estrella lejana, GURB y su compañero extraterrestre aterrizaron en la Barcelona del siglo pasado (1991). A Gurb le dio por tomar apariencia de humán con sexo biológicamente diferenciado, en concreto la forma externa del especimen llamado "Marta Sánchez". Lo mismo, si hubiese aterrizado hoy, hubiese tomado la apariencia del humán llamado Rosalía, también sexualmente diferenciado, por estar esta en candelero mediático. Gurb podría haber tomado la forma fenoménica de cualquier andoba, pero prefirió la de una famosa de aquel siglo y, luego de hacerlo, dejó de dar señales de vida a su compañero de expedición galáctica. Por entonces Barcelona era todavía una hermosa ciudad cosmopolita.

En el capitulo 13 de la crónica humorística de Eduardo Mendoza se cuenta cómo el compañero de Gurb --llamémosle Alien H--  experimenta un desamparo tan grande que sin querer se transforma en Paquirrín, aunque pronto, para salvar la nave anclada y escondida de una inundación imprevista, adoptará la apariencia del almirante Yamamoto, quien --diré, por si usted no lo sabe-- fue el cerebro del ataque a Pearl Harbor en 1941.

Al Alien H le sorprendió descubrir que los humanes, a diferencia de otros seres vivos como el escarabajo de la col o la lechuga iceberg, utilizan una gran variedad de medios de locomoción, unos muy lentos, otros más rápidos, unos muy peligrosos (bici, moto, patinete eléctrico...) y otros menos expuestos como las sillas de ruedas o los ascensores. Por entonces, un viajante de mantecados y de vino dulce, con el que Hache amiga en una churrería, le cuenta que su empresa ha conseguido criar pollos sin hueso muy apreciados en cualquier mesa, pero bastante feuchos y antiestéticos en las jaulas.

Sin embargo, al Alien Hache lo que le mola son los churros calentitos, los devora por kilos mientras aprende que el órgano sexual del humán se divide en cámara alta y cámara baja, esta última dotada de pedúnculo muy sensible y que pierde consistencia con la edad. También se informa de que los humanes, a semejanza de los insectos, atraviesan por varias etapas de desarrollo: niños, currantes y jubilotas. Los niños no siempre hacen lo que se les manda, pero casi siempre; a los currantes se les paga por obedecer; a los jubilotas se les paga, sin embargo no se les deja hacer nada ya que se les caen los útiles de las manos y algunos degeneran en viejos verdes o viejas gruñonas. Los niños sirven para poco, aunque antiguamente trabajaban de porqueros, de cabreros y en las minas... Por eso cada vez se tienen menos hijos. A la tercera etapa de desarrollo del humán, la de jubilota, sigue la del fiambre, de la que más vale no hablar.

El Alien Hache prueba en Barcelona el vino espumoso al que llaman "cava", pero le sienta muy mal, aunque se entretiene gratamente contando burbujas. Oye a los catalanes con los que comparte barra que hablan siempre de lo mismo: del trabajo; no obstante, se pierde muchos detalles de la conversación a causa de los borgorigmos producidos por la ingesta desmesurada de vino espumoso... 

De pronto entra en el bar un borracho, pide un güisqui de malta, se lo echa al coleto de un golpe y se desmalla. El Alien le practica la respiración boca a boca y le abofetea enérgicamente las mejillas, pero al simultanear ambas operaciones, la mayoría de bofetadas se las da él mismo. Con este borracho entrará en confidencias durante toda una noche de farra y putiferio, durante la cual adoptará distintas apariencias orgánicas y aprenderá a no darse hostias para resucitar al amigo ebrio...

Una de las apariencias adoptadas por Hache

Cuando sale el sol, su faz, la del astro rey, le parece chocarrera. Ni siquiera recuerda cómo se llamaba el borracho que se desmallaba y al que contó en confianza que él no era de este mundo. Una vez más, combatiendo la resaca, se pone morado de churros y por fin da con su compañero de aventuras, Gurb, el cual vive en lujoso ático de la Diagonal, donde ha acumulado centenares de pares de zapatos y un armario de lencería fina muy bien nutrido de carísimas prendas francesas. Todo lo del piso lo ha elegido Gurb personalmente bajo la apariencia de Marta Sánchez. Goza incluso de sauna. Tras abrazarse en ella muy efusivamente en su blanda apariencia real, los dos extraterrestres discuten telepáticamente, pero su discusión sale por el televisor del vecino, que sube al apartamento de Gurb y protesta airado.

Le piden perdón y le promenten encender un bloqueador de sintonía telepática. Sorprendentemente y antes de irse a dormir los compañeros rezan un rosario, pero en el segundo misterio (de gozo) el Alien Hache riñe con Gurb porque le descubre hojeando a hurtadillas (yo creo que también ojeando) La maison de Marie Claire. Discuten porque no saben si volver a casa y abandonar el planeta Tierra en el que lo han pasado en general más bien que mal, o desertar... 

No reventaré yo aquí la novela de Mendoza (reciéntemente premiado con el galardón de la Princesa de Asturias)... No revelaré cómo acaba la novelilla Sin noticias de Gurb. Sólo mencionaré distraídamente que al final Gurb, todavía con la apariencia de Marta Sánchez, se arremanga la falda graciosamente... 

En cualquier caso, tras ser felicitados por su misión de reconocimiento en la Tierra, Hache concluye afirmando: a) que las autoridades competentes siemrpe saben qué conviene, b) que  conocer otras culturas y ambientes resulta muy formativo, y c) que quien paga manda. Mas dichas conclusiones no descartan la posibilidad de una deserción.

¿Dejará Gurb de ser joven, guapa, rica, fresca, como diva de la canción en la aldea global del planeta Tierra, o se metamorfoseará en gusano de 49 patas, un ojo grande, seis orejas con forma de caracol, nariz arrugada y 22 dientecitos, con el fin de pasar desapercibido en el planeta BWR que gira alrededor de la estrella Alfa centauro, tal como les solicita la Junta Suprema?




lunes, 3 de noviembre de 2025

CONSEJOS DE DOÑA VENUS

 


En su Libro de buen amor, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (c.1283- c.1350), tras confesar que usó siempre vivir en los castigos del amor, convoca a doña Venus (la diosa griega Afrodita), experta en amores, con el fin de que le de consejos para afrontar a la dueña que adora, porque suspira por doña Endrina, una viuda joven y bellísima que, por el momento, no le hace ni puñetero caso... 

A continuación he seleccionado algunas cuartetas ("cuaderna vía"), actualizando en poco su medieval castellano con el fin de aclarar su sentido, respetando sus censuras o hemistiquios y procurando que no se pierda la rima de sus ingeniosos y bien consonados versos alejandrinos. Contienen las orientaciones que la divina doña Venus le recomienda al Arcipreste para que se haga con los favores sentimentales (y sensuales) de doña Endrina:

<< Aunque te diga que no y aunque se te ensañe,
no dejes de servirla, tu afán no se te dañe;
haciéndola servicio, tu corazón se bañe;
no puede ser que no se mueva campana que se tañe.

>> Con aquesto podrás a tu amiga dominar;
la que era enemiga, mucho te querrá amar;
los lugares a do suele cada día usar,
aquellos debes tú mucho a menudo andar.

>> Si vieres que hay lugar, dile donaires hermosos,
palabras delicadas con gestos amorosos;
con palabras muy dulces, con decires sabrosos,
crecen mucho amores y son más deseosos.

>> Quiere la mocedad mucho placer consigo,
quiere la mujer al hombre alegre por amigo;
al sañudo, al torpe no lo precian un higo;
tristeza y rencilla paren mal enemigo.

>> La alegría al hombre hácele apuesto, hermoso,
más sutil y más ardid, más franco y más donoso;
no olvides los suspiros, en esto sé engañoso;
no seas muy parlero, no te tenga por mentiroso.
..........................

>> Cuando vieres alguno de los de su compaña,
hazles muchos placeres, háblales bien con maña;
cuando lo sabe la dueña, su corazón se baña;
servidor lisonjero a su señor engaña.

>> Do son muchos tizones y muchos tizonadores,
mayor será el fuego y mayores los ardores;
do muchos le dijeren tus bienes y tus loores,
mayor será tu queja y sus deseos mayores.

>> En cuanto están ellos de tus bienes hablando,
luego está la dueña en su corazón pensando
si lo hará o no: en eso está dudando;
desque vieres que duda, vela tú asegurando.

........................................................................

>> Guárdate, no la tengas la primera vez,
no acometas cosas cuando te vuelve la tez,
sin su placer no sea tocada ni sujetada;
una vez echado el cebo, que venga asegurada >>




viernes, 31 de octubre de 2025

CORO DE BEBEDORES PLATÓNICO

 

Dioniso y Sémele. Atribuido al pintor de Callis, mediados del siglo VI a. C.

Hera, la primera dama del panteón griego, no se andaba con chiquitas. Castigó el adulterio de su esposo Zeus con Sémele, princesa de Tebas, hija de Cadmo y Harmonía. Hera, disfrazada de celestina, engañó a la hermosa mortal para que Zeus se le presentase en todo su esplendor como Señor del trueno y del relámpago... Es evidente que los mortales no están preparados para acostarse con dioses si estos no reducen voluntariamente su poder o se disfrazan de menos, por eso un rayo del dios supremo fulminó a la pobre Sémele. 

No contenta con ello ni aplacada la ira producto de sus celos, Hera quiso matar el fruto del adulterio de su marido, acabando con Dionisio, hijo de su cópula impropia con Sémele. Previendo la filicidas intenciones de su esposa, el yogador Señor del rayo pudo salvar el feto de su vástago cosiéndoselo al muslo para que acabara allí su gestación. Hera no paró por eso, e intentó acabar con Dionisio de bebé, por lo que el padre tuvo que mandarlo con Hermes al cuidado de las ninfas, oculto en lugares secretos. 

Cuando Dionisio creció, Hera lo afligió con la locura hasta que fue curado por Rea (Cibeles). De las vagancias de Dionisio orate sabemos que andurreó lejos de Grecia, por Egipto y Siria. En Frigia, Cibeles, la Gran Madre, le enseñó ciertos ritos y misterios que luego se asociarían a su culto. Fue entonces cuando Dionisio enseñó y difundió el cultivo de la vid para la fabricación del vino.

Cuentan que en recuerdo de lo que el dios del vino sufrió por su madrastra, Dionisio nos infunde el furor báquico y toda la locura de sus danzas corales asociados a la borrachera. O sea, que el dios ofreció el vino contra lo hombres, para que nos aloquemos. Y es cierto que a muchos los pierde el morapio. Fíjese usted lo que hicieron las ménades borrachas con Orfeo... 

No obstante, Platón, que se hace eco de este relato, afirma lo contrario, que Dionisio nos regaló el vino como remedio (phármakon) para que midiésemos nuestro carácter (y el de los demás) y adquiriésemos el pudor del alma y la salud y fuerza del cuerpo (Leyes, 672d), siempre y cuando hagamos del vino un uso prudente y moderado en las comidas comunes, donde es justo invitar a los dioses y especialmente brindar por Dionisio, como rito y recreo apropiado para ancianos (666b).

Los viejos beiendo y cantando correctamente
inspiran a los jóvenes el encanto de la virtud (πρòς ἀρετήν)

"No censuremos sin más en adelante el don de Dionisio calificándolo de malo e indigno de ser recibido en la ciudad" (Leyes, 672a).

Platón cree en la utilidad de la embriaguez asociada al coro de personas mayores bajo la advocación de Dionisio. Tales coros han de ajustar sus ritmos y melodías bajo la autoridad de un simposiarca sobrio, un director de banquete que dosifique la ingesta del líquido dionisíaco, que los griegos mezclaban y rebajaban con especias, miel y agua, y que controle las letras de sus himnos y ditirambos, en orden a la edificación y para la excelencia de los más jóvenes, identificando siempre la alegría con la excelencia moral y la tristeza con el vicio.

El divino ateniense es consciente de que el vino exalta, despierta pasiones, y puede llenar de arrogancia y provocar descuido y desatención respecto a los demás, especialmente a aquellos que pierden los papeles, es decir, que no son dueños de sí mismos y carecen de la imprescindible autarquía, propia del guardián y conservador de las leyes (671bd). Es evidente que las malas borracheras acaban en trifulcas y estupideces.

Sin embargo, la embriaguez bien ordenada es un buen ejercicio de templanza y muestra como tal su utilidad civil, siempre que la razón imponga pilotaje y dirección en la dosificación de los placeres, con vergüenza y temor de dios para que no falte la gracia (charis) en el coro de bebedores, porque el vino es un eficaz remedio de la sequedad de la vejez, sirve para olvidar la pesadumbre y ablanda el carácter, mostrando de paso el verdadero temperamento, el que se oculta tras de la máscara. 'In vino, veritas'.

Beber con tiento es placer inocuo y agradable para los que tienen "buen vino", apta aventura para curiosos exploradores de estados psíquicos y jóvenes enredadores de almas. Mas es tonto  beber para ahogar penas; ¡saben nadar!


jueves, 18 de septiembre de 2025

NASEN BLIKAURÓN

 


Parecen cuernos, pero en realidad, los dos apéndices que coronan la extraña cabeza de NASEN BLIKAURÓN son antenas. En nuestro mundo, Nasen tenía pocos amigos. Le daban de lado porque le atribuían poderes sensibles especiales y espaciales y --todo hay que decirlo--, porque les olía raro, como a pescado pasado. 

La gente tenía razón porque Nasen, según me reveló y pude comprobar, se muestra capaz de percibir el diverso color del aura de cada cual, según condición, temperamento, carácter y estado de ánimo. Es un hipersinestésico con capacidades de observación y juicio que nosotros no podemos ni imaginar, como tampoco podemos imaginar el sentido espacial con que cazan los murciélagos... 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

LAS CALCETAS DE LA SELECCIÓN

 


Quique de Villurria resultó ser o acabó representando a un malo de manual. Rencoroso, sablista, estafador, mujeriego, malencarado, un bicho perverso y vengativo. Tras una riña por las atenciones de una actriz, envió un cuchillo al corazón de un actor que le había hecho una fea y creía que competía con él por el aprecio de la dama (que no era así), pero falló por mal pulso y vista feble, lo que no remedió que le saltase un ojo a una actriz secundaria que pasaba por allí y que entregó su alma a Dios a los pocos días, de sepsis, causada por la gravedad e infección de la herida. Fue condenado a la horca. Eran otros tiempos en Villurria, el que la hacía la pagaba; una época en la que perdonar el garrote, a quien a hierro mata, se tenía por  gran disparate.

lunes, 8 de septiembre de 2025

SOSTENES Y SUJETADORES

 


Dedicado a Aurora Palacios, 
@PalaciosAurora, 
excelente conversadora.


Cuando hablamos de la caída del imperio romano parece que la cosa sucedió en poco tiempo, de la mañana a la noche, tal vez en un par de siglos, hasta el cuarto más o menos de la era de Cristo, pero hay que recordar que el Imperio Romano de Oriente, en el que se hablaba sobre todo griego, duró mil años más, hasta la caída de Constantinopla (antigua Bizancio) en poder de los turcos, a finales de mayo de 1453. Los turcos otomanos eran tribus de origen oriental que le pusieron a la antigua metrópoli imperial el nombre bárbaro de Estambul...

Pues bien, dicen que una vez se dio en Constantinopla, en el Imperio romano oriental, entre las señoras de corte y rito, la moda del prurito andrógino del sostén de pecho, que era entonces un apretarse el busto con lanas hasta ceñirse el cuello. 

sábado, 30 de agosto de 2025

ESTEFANÍA Y PEDRUSQUETE




Nunca pierdas la esperanza, porque hay gente pa'tó... Alejo, sin ir más lejos, de profesión repostero y activista a media jornada, se enamoró de Estefanía sin remedio, que era morena pero se tocaba con purpurina el cabello, que resaltaba así en flecos dorados sobre la brillante negrura. Sobre el ojo izquierdo traía, con ocelo pintado a veces, tafeta de bayeta, sujeta con cordón a la cabeza, pero su ojo derecho era animal movedizo, luminoso, inteligente, soñador..., glauco casi siempre como los iris de Atenea, no obstante cambiar de color según su estado emocional, del todo imprevisible.

martes, 19 de agosto de 2025

ORENCIO, guitarrista manco

 


Siendo nene, a Orencio de Chuldenia le comió un cerdo la mano derecha. Sucedió en un descuido de su abuela sorda, que se hallaba al cuidado de la criatura mientras su madre trabajaba en la caja de una Gran Superficie. La abuela no superó aquel disgusto, perdió el apetito, solicitó eutanasia asistida, mas no la necesitó porque se consumió en dos semanas. Así pues, Orencio quedó manco con ocho años y sujeto a miradas indecorosas por parte de sus condiscípulos y a insolidarios morbos de otros tunantes en la ludoteca del pueblo. 

jueves, 31 de julio de 2025

REDENCIÓN DOLOROSA

 


A mi amigo Rafael Guardiola, porque sabe del dolor

El Inquisidor ya no podía soportar el pesado fardo de su mala conciencia. Habían quemado a aquel pobre hombre por su culpa. A aquel "iluminado" que dejaba mujer y tres hijos de corta edad. ¿Qué sabía él, qué sabía el hereje, qué sabía nadie del misterio de la Santísima Trinidad? ¿Si sería antes el Padre o antes el Espíritu, si Cristo era medio Dios o medio Hombre? ¿Qué podía conocer la criatura mortal y finita de lo eterno e infinito?

Sólo estaba clara una cosa: la Tierra, este Valle de lágrimas, es el Infierno y escenario del Mal y él no había hecho sino ejercer de demonio en esta inmensa caldera en la que arden en pasiones todos los vivientes, en este teatro al que han sido condenados a bullir y hervir, tal que náufragos, en la salsa de sus vicios pasados y presentes.

sábado, 22 de marzo de 2025

ARCALÓS EN LA INCLUSA

 


Al genio incomparable de Edgar Neville

Después del crimen y latrocinio a la Baronesa de Montorondo, que perpetró con sus secuaces, Arcalós Carrilero cambió de nombre y se llamó Pimpollito, con lo que también cambió de postureo y comportamiento, aunque casi sería mejor decir que dejó todo comportamiento para interpretar una sola postura, según veremos... 

martes, 25 de febrero de 2025

MALVAS por ATILANO

 

A. Lendín y M. Glez Estocada, 1981 

En aquel campamento militar del Purandán, el cabo Atilano Lendín lucía piernas de flamenco, piernas poderosas que le elevaban a formidable altura. En comparación con el cuerpo, la cabeza parecía pequeña. Pero aquel cráneo contenía un cerebro poderoso, aunque un tanto estupefacto por la ingesta demasiado frecuente de algunas sustancias tóxicas que Atilano consumía para evadirse de la guerra, cuando su bolsillo y las circunstancias se lo permitían. Sus compañías en la vida civil no eran muy recomendables en aquellas juventudes de finales de los setenta, del siglo pasado (ay).

sábado, 11 de enero de 2025

JUNTO A SIRENAS


Sirena del petróleo, JBL, finales del siglo XX, lienzo

SIJÉ Y LA SIRENA DEL PETRÓLEO

 Algo se parece mi "Sirena del petroleo" a Sijé, la sirenita que Los Siete Magníficos acompañan y admiran en su vacación turística por Génova, Milán, Venecia..., allá, hace un siglo..., entonces, durante el estío de 1924. Ambas, la Sijé d'orsiana y nuestra "Sirena del petróleo" son oceánides acuáticas, símbolos imaginativos de fuerzas primitivas. Según su nieto Carlos, la sirena de Eugenio d'Ors, nombrada Sijé en la novela que lleva su nombre, simboliza el devenir heraclíteo pues aparece y desaparece; también mitificaría un emblema tintorettiano. 

Creación de Grok (IA) a partir de la descripción de la sirena
de pies grandes y caftán verde de Eugenio d'Ors