miércoles, 5 de mayo de 2010

Juntos, pero no revueltos

Me ha sorprendido gratamente la primorosa película de Claude Berri "Juntos, nada más". Estrenada en 2007 con el título original de Ensemble, c'est tou. Delicada, deliciosamente francesa, entrañablemente universal, claramente contemporánea; nada de esas sordideces y extravagancias con las que llama la atención cierto cine español; nada de esos "efectos especiales" con que embauca al espectador infantil el tecnocine usamericano.
No son necesarias las tres dimensiones; el corazón humano las posee infinitas, infinitos matices en espíritus animados, relaciones problemáticas, soluciones posibles y sencillas.
Cuatro personajes castigados por la vida acaban aprendiendo a convivir, acaban enseñándose a quererse hasta formar una especie insólita de familia reestructurada: la anoréxica Camille, el divertido mimo de Amélie (Audrey Tautou); Franck, un cocinero castigado por la vida y tierno, que se las da de duro; Philibert, un descendiente de la más rancia y católica aristocracia, enamorado del teatro y con problemas de tartamudez; y Paulette, la abuela de Franck, divertida y frágil.
El melodrama no empalaga, en absoluto; y prueba cómo se puede hacer un cine encantador y decente, entretenido y edificante, con mimbres sencillos: un lenguaje digno y actores excelentes.
La elección de la música resulta ecléctica y sabia, popular y clásica.
¡Plausible! (de plauso: aplaudo).

miércoles, 28 de abril de 2010

Haikus



Los haikus resultan muy apropiados para quienes, esposados al tiempo, se agobian con la producción y el consumo, se estresan por coger a Oportunidad -tan escurridiza como calva-, o se angustian por disfrutar incesantes placeres, que suelen parir dolores.

El haiku puede resultar anodino, tan trivial como las hojas de bambú temblando sobre una nube, pero tiene la ventaja de que acaba pronto, como la vida. Su pretensión de perennidad es la del instante, así que tal vez sea tan eterno como éste.

En nuestra época hay "friquis" (¿obsesivos?) del haiku, como de la cría de hormigas en botella de vidrio. ¿Cabe el mundo en unos pocos versos, en unas cuantas sílabas? Puede, si son lo suficiente meditados, sentidos o ambiguos. La mente puede cargar de intenciones la cosa más pequeña convirtiéndola en un símbolo de sus estados, de sus derrotas y de sus pretensiones.

El lector interesado por el tema puede encontrar un montón de enlaces en http://www.elrincondelhaiku.org/int4.php.
Si no está muy interesado, pero aún tiene un rato, puede leer los que siguen...
Fueron escritos por la imaginación (sólo con su concurso se escribe) sobre vivencias veraniegas, que sólo la memoria conserva, como un ejercicio solitario, como una pamplina que comparto.

El perro huyó
persiguiendo un conejo
y regresó al perderlo 

Se acerca la tór-
tola muy temblo-
rosa, para robar
el pienso de los niños

Gruñen cri-cri-cri
sucios motores roncos;
cantan los grillos

Frescas almendras
enrojecen muy verdes
labios maduros

Te doy las gracias
suena tu voz dorada
bajo los pinos

Tiemblo de espanto
mientras calo tu aliento
luego me gozo

Larga serpiente
cura heridas del valle
con bruma y gasa

Dos rojas dalias
estallan bajo el laurel
¡no las puedes ver!

lunes, 29 de marzo de 2010

Conatus

No deja de sorprenderme la extrema capacidad de la vida para perseverar y reproducirse. ¡Y eso que la vida parece un extraño acontecimiento en medio, o en el borde -¿quién  lo sabe?-, de la inmensidad de lo inerte.
Conatus, llamó Spinoza a este afán de la vida por seguir siendo; élan vital, le llamó Bergson.
Me hace gracia la soberbia de nuestra especie, incluso las raras veces que asume sus culpas. "Destruiremos la vida con nuestra avaricia y nuestra avidez" -se dice. A mí me parece bastante claro que la vida seguirá palpitando cuando nosotros hayamos desaparecido. Me basta pasear por las ruinas de un cortijo y ver como las higueras, los almeces y las encinas, las jaras y los romeros, rompen en poco tiempo sus muros y reconquistan sus espacios en cuanto los humanos nos damos la vuelta.

En la terraza del pequeño apartamento costero, pasan meses y trimestres dos crasuláceas, abandonadas en sus macetas. Las hojas, suculentas, que almacenan agua, acaban flacas y sedientas. Soportan meses viviendo sólo de la brisa del mar. Cuando al fin nos escapamos del trabajo y llegamos a la costa, al entrar en el apartamento, lo primero que hago es darles de beber a mis crasuláceas. Absorben con avidez el elemento de las ondinas, fuente de vida, y se hinchan enseguida, lustrosas y agradecidas.
Uno tiende a ilusionarse atribuyéndole "agradecimiento" a las plantas. Son seres vivos. Detrás de una de sus hojas he encontrado lo que parecía una piedra o, mejor, un garbanzo aplastado, como de cerámica. Dentro, engorda la larva de una avispa, seguramente a partir de otro insecto que le sirve de huésped. Tal vez una icneumónida. Lo consultaré en mis guías, preguntaré en Insectarium virtual...
Estos pequeños descubrimientos han llegado a ser para mí la sal y la pimienta de mis veranos. Una sola de estas imágenes de la vida real vale más que cualquier farsa televisiva, incluida la del telediario.

jueves, 11 de marzo de 2010

Joan Saura

Hay veces que uno no tiene humor. Por ejemplo cuesta apreciar con benevolencia las respuestas de los políticos frente a sus responsabilidades en episodios que afectan a toda la población. En Cataluña nos hemos quedado perplejos como, frente a una nevada anunciada, el gobierno autonómico se inclina de hombros para que las culpas se deslicen suavemente al servicio metereológico. El conseller Saura merece una entrada en este blog.

sábado, 6 de febrero de 2010

La moretta y el velo


No me gusta el carnaval, probablemente por prurito idealista. Claro que "todos los días son carnaval", nuestra vida cotidiana tiene mucho de representación. Al ebrio Carnaval siempre le engordó la flaca obscenidad de doña austera Cuaresma.

La supuesta denuncia, por parte de Carnaval, de la teatralidad hipócrita de los papeles que representamos todos los días resulta más mentirosa aún, más hipócrita. Es como la falsedad del sórdido realismo de las series televisivas españolas. Nos engañan con la realidad, cómo si careciéramos de aspiraciones y de sueños. Sin la máscara de la educación, de la buena educación, somos menos que nada. Excepcionalmente puede que bajo tanto disimulo subsista un bello ejemplar de ser humano, pero la mayoría de las veces sólo encontramos por debajo al animal humano gruñendo su añoranza de la gruta o su resentimiento bestial. Para ello también se pone máscara. Pasa lo mismo con el voluntario ir desnudo, que -como demostró Aranguren- es un imposible etimológico y humano.

No me importará morirme sin haber visto, en vivo y en directo, saltar los pechos de las mulatas, como peces en el océano multicolor de la samba orgiástica de Río, o la exhición draconiana y kitsch de Tenerife. De todos los carnavales, el que más me ha puesto siempre ha sido el de Venecia. He creído percibir en sus máscaras algo de aristocrático, de elegante y melancólico, como en el vals de N. Paganini.

Un pasaje de la Historia de mi vida del veneciano Giacomo Casanova ha hecho que me interese por la moretta, una máscara oval de terciopelo negro que sujetaba la mujer mediante un botón en la boca y que, por consiguiente, le impedía hablar a quien la llevaba. La moretta era exclusivamente usada por las mujeres patricias, según confirma Noelia García Bandera.

Quien la lleva en la obra del famoso mujeriego es una mujer del harem de Ismail Efendi en Constantinopla. Con ella baila Casanova seis furlanas seguidas, una danza veneciana rápida y de moda en el XVIII. Cuando la bella desconocida hacía la pirueta, parecía volar. Tras un breve descanso, el veneciano se le acerca a la bailarina para decirle al oído: "Ancora sei, e po basta, se non volete vedermi a morire" (otras seis, y con eso basta si no queréis verme morir), pero la diosa no puede responder con una máscara de esa clase, aunque le dijo mucho a Casanova con un apretón de manos que nadie podía ver... "Tras la segunda serie de seis furlanas, el eunuco abrió la misma puerta y ella desapareció".

Son estas puestas en escena y estos mutis los que hacen toda la gracia del verdadero erotismo. Casanova piensa como un filósofo al que habrá que reivindicar en los mejores manuales de historia de la filosofía, y sabe cuánto debe el amor al ingenio, y por eso subraya: "desdichados los que creen que el placer de Venus vale algo si no nace de dos corazones que se aman y en los que reina el más perfecto acuerdo". Y en otra parte: "sin amor, ese gran asunto se convierte en algo asqueroso".

Todo consiste en velar y desvelar, que decía Ortega, ocultarse y manifestarse, ver y ser visto. A Zelmi, su hija, el filósofo musulmán Yusuf Alí (tal vez un invento de Casanova para disfrutar haciendo teología entre lance, intriga y lanzamiento), le permite mirar y enamorarse del apuesto italiano (de origen aragonés), espiando sus conversaciones por una celosía, sin poder ser vista por el veneciano, a quien el anciano se la ofrece con la condición de que abrace la fe de Mahoma y aprenda el turco. Casanova será un golfo, pero no un renegado. Nunca perdió la fe.

Cuando, sorprendentemente, la esposa de su amigo Yusuf le entretiene, insinuándosele con sus posturas y excitándole con las formas de su cuerpo, mientras esconde el rostro tras un velo, Casanova comenta: "Un bello cuerpo vestido cuya cabeza no se ve sólo puede excitar deseos fáciles de satisfacer; el fuego que enciende se parece al de la paja. Yo estaba viendo un elegante y bello simulacro, pero no su alma, porque el velo me ocultaba sus ojos".

Una interesante reflexión, y mejor argumento, para oponerse a una tolerancia o complicidad machista con el velo, que nos roba a todos, ellas y ellos, lo más personal y hermoso.

sábado, 30 de enero de 2010

Teletérminos, cibertemas



Hace unos años anoté que las palabras de éxito en Internet eran "sexo", "gratis", "dinero" y "salud". Seguramente las primeras se escribieran juntas muchas veces; contradictoriamente juntas, porque el sexo nunca sale gratis, ni siquiera cuando no cuesta dinero. Desde luego, no hay ninguna duda sobre la importancia de un término como "salud", la salud es buen y necesario cimiento del resto de los bienes. Sin salud, ¿para qué quieres el dinero? Y es muy difícil que el sexo sea accesible, apetecible o gratificante sin salud. Habrá quien se sorprenda por la falta de idealismo de las masas internautas, por su hedonismo grosero... Tendrían que buscar "amor", "paz", "trabajo", "sincera amistad", "virtud" o "justicia"... ¡Esas deberían ser las palabras más buscadas en Internet! Según un estudio reciente, se impone el prosaísmo tecnológico con palabras como: "motor", "mp3", "software"... Eso sí, el personal es muy musiquero (prefiero no decir "melómano", término demasiado fino para los gustos del gran público) y se ha empeñado en piratear "música gratis" por la red de redes (Totus tela terrae). Tengo amigos que pueden pagar la música con creces, pero disfrutan con el hurto electrónico. Como pasa con la tele, el "medio es el mensaje", o el masaje, o sea, que Internet acaba hablando de sí misma, la temática "informática e internet" acapara el 18% de las búsquedas. También se refiere mucho a la tele, con la que compite y se alía, según. Los Media son tan narcisistas como el tipo de público que los frecuenta, igual de voraces. Pero tbn. el teatro acaba hablando de sí mismo y la novela de la novela, cuando quienes cultivan ambos géneros se quedan sin ideales y sin ideas, incapaces de buscar fuera de sí lo que les falta, incapaces de aceptar su propia menesterosidad, entonces se aburren mirándose el ombligo... En su blog, Román Cortés ofrece generosamente el resultado de su análisis de más de 200.000 webs sobre las palabras más frecuentes, en formato comprimido zip, por si alguien quiere estudiarlas... Estas palabras tienen una gran importancia para los anunciantes, pues las empresas publicitarias compran a google o a otros buscadores (¿quedan otros buscadores?) "palabras clave" para salir junto a los resultados de búsqueda de las mismas. Según noticias.com, las palabras más buscadas en la red son: "sex", "porn" y "pussy". ¡La jodienda, que no tiene enmienda! En definitiva, la gente aprende a usar el nuevo medio como los niños aprendimos a usar el diccionario: buscando "puta", "teta" ("tits", "boobs"), "culo"... En español, los términos sexuales ocupan más de la mitad de las búsquedas (56%), seguidos por los términos de la Internet (16,58%) y, ¡sorpresa!, los nombres de "famosos". A nosotros eso no nos extraña: la fama es la hermana puta de la gloria, y la e-plaza es pública. Como la miramos a cubierto, desde los soportales, muchos buscamos en ella el tiempo que va a hacer, así que las pgs. de meteorología acaparan mucha publicidad. Don't worry, be happy now! Hay motivos para la sonrisa, o mejor, búsquedas para mondarse de risa, el cuarto tema principal en los buscadores de Internet es el humor (3,77%). Eso está bien. El humor prueba inteligencia, digo el humor, no la "sal gorda". A juzgar por la preferencias del público, en general, la gente prefiere hoy viajar a conservar la salud, o tal vez eso sea sólo pq. quienes usan internet no pueden estar a la vez postrados en el lecho del dolor. El "hentai" (manga sexual o pornográfico) gana posiciones y, por supuesto, otro tema estrella son los juegos... Lo que quieren las masas infantilizadas por el marketing es estar siempre jugando. En el telecomercio, es verdad, una de las palabras más usadas es "libros". Así que ¡siempre quedan motivos para la esperanza! Salvo que los libros los escriban ya los "famosos" o traten de las peripecias sexuales de los "famosos".

lunes, 25 de enero de 2010

Violencia de genero... ambiguo

Tres casos en una semana de violencia de género contra hombres en la provincia.
Mujeres de armas tomar! podría pensarse. Aunque quizá la cuestión esté en que consiste realmente la "violencia de género". Algo que no termino de entender.
Obviamente cualquier persona sensata rechazará el ataque de un hombre hacia una mujer, como repugna el ataque de un ser más fuerte a otro más débil. Es el uso de la fuerza bruta y nuestra empatía con el más débil, que no por ello deja de ser humano e incluso tener razón en sus hechos, lo que nos resulta intolerable.
Pero... ¿que pasaría si nos fijáramos, por ejemplo, en la violencia soterrada de quién tiene poder y lo ejerce para sus fines, aunque lo haga con buenas maneras y una sonrisa? ¿O el ser aparentemente más débil, en tanto perdería una confrontación cuerpo-a-cuerpo, pero que tiene una lengua directamente conectada con un cerebro más hábil y perverso?
Esto de dar nombres es muy útil, pero siempre implican una trampa. La trampa "nominalista", o sea el creer que el nombre indica todo lo que hay que saber para juzgar adecuadamente.