El Cid vence, apresa y libera al conde de Barcelona
Tras acampar
cerca de Burgos y conseguir, gracias a la astucia de Martín Antolínez, un
préstamo de los judíos burgaleses Raquel y Vidas, el Cid se despide en Cardeña
de su familia, de doña Jimena y sus dos hijas, Elvira y Sol. Se deja crecer la barba y con poco más de un centenar de jinetes
cruza el puente del Arlanzón y hace noche después de pasar el Duero. Ya
acampado en la frontera de Castilla cuenta trescientas lanzas, todas con
pendones.






